Origen de Ani Nii Shobo

Somos un grupo de hombres y mujeres unidos por la búsqueda de la experiencia espiritual, que en su peregrinaje por diversas tierras, mundos y maestros, conocimos hace algunos años al chamán, Jorge González. Él nos abrió las puertas del Amazonas y nos inició en la Ayahuasca. Las experiencias vividas produjeron un profundo impacto en todos nosotros, fortalecieron nuestro propósito y amplificaron nuestra conciencia. Los caminos de la vida son misteriosos, y así fue como Jorge nos condujo hasta Roger López, Suipino, nuestro hermano shipibo, con quien hemos continuado nuestro aprendizaje y forjado una alianza por la vida y la naturaleza.

Ani Nii Shobo representa el sueño de Suipino, nuestro sueño, el de preservar los árboles y crear una reserva de plantas medicinales, una escuela para niños donde formar los chamanes del futuro y un museo para conocer la historia de aquellos murayas (grandes chamanes de otros tiempos) que le precedieron. Suipino es heredero de un antiguo y valioso saber; en su corazón guarda las llaves de un reino mágico y poderoso. A través de él, nos acercamos al misterio de la Madre Tierra, que nos sana y transforma milagrosamente. Como una visión nos presagió, un corazón en esta tierra encontramos. Estamos en suelo sagrado, tierra bendita, un lugar más cercano al Padre y la Madre. Hemos recibido un regalo maravilloso, pero nuestra búsqueda no ha terminado. Nuestras fuerzas aumentan; la luz en nuestro interior nos ilumina. Esta tierra nos da esperanza y paz, la certeza de que seremos testigos de un nuevo mundo, un nuevo mañana.