La ayahuasca

Ani Nii Shobo nace hace casi seis años, pero en realidad el origen de esta historia se remonta unos años antes cuando un grupo de amigos, buscadores de la sanación y la experiencia espiritual, conocimos la ayahuasca en el amazonas peruano. Uno de ellos, Sergio Cobo (Samo), economista, astrólogo, escritor e investigador escribió un texto sobre la ayahuasca que compartió conmigo y que permaneció bajo el polvo hasta hace algunos días cuando buscando qué escribir para esta primera columna de Ani Nii Shobo me reencontré con él. La ayahuasca es la llave que abrió nuestro inconsciente y el reino de la Diosa, nuestra madre tierra. Qué mejor que comenzar nuestra primera columna de Ani Nii Shobo, con la ayahuasca a la luz de la sabiduría y genialidad de una mente brillante y un corazón noble.

En un rincón del planeta, en la cultura entre dos ríos: Mesopotamia, fue desenterrado bajo enormes capas de sedimentación del anterior Diluvio, un mito muy antiguo…

Cuenta la leyenda que el ‘dios’ Enki ó Ea, -míticamente un ser anfibio y creador del ‘lulu’ u hombre clonado para servir a los dioses-, estaba tan orgulloso del prototipo de Adán, que le sopló las respuestas que debía dar a los guardianes del ‘cielo de Anu’, quienes vigilaban los dos árboles sagrados: el del conocimiento y el de la vida, para que lo dejaran pasar.

Adán hizo el viaje, respondió acertadamente a los guardias y accedió al recinto del trono. Anu se sorprendió de que un lulu hubiese llegado a su presencia, pero era obligado ofrecerle la copa de la inmortalidad y lo hizo. Pero éste, habiéndolo visto tan enojado, supuso que era un veneno mortal y rechazó la propuesta volviendo a la tierra como simple mortal.

¡Ojo!, los mitos siempre revelan las intenciones de fondo: Enki sabía que la bebida sería rechazada, precisamente por el temor a la muerte. Mal que mal era el encargado de este programa y aseguraba a los elohim -la Asamblea de Doce- que con una debida ‘programación hipnótica’ se podía ‘controlar’ a estos seres recién creados… Siempre el doble estándar, ofrece el cielo y carga los hombros con necedades hipnóticas: el asunto es dominar sus creaciones.

¿Será verdad que en tantas culturas antiguas se ofrecían pócimas para iniciar a los ‘elegidos’?

¿Qué hay de verdad de las iniciaciones de Eulesis y el sorgo del centeno que abundaba y aún existe como ‘maleza’ en los campos aledaños, según Hoffman, el creador del LSD?

¿Han escuchado hablar del san Pedro –el guardián del cielo según lo castellanizaron los aborígenes de las cumbres andinas- y la apertura de mente hacia lo divino que ofrece?

La lista es eterna, las bebidas enteógenas , son patrimonio de casi todas las culturas antiguas.

Todas son drogas que simulan neurotransmisores encargados de ‘alimentar’ los procesos conscientes, mediante estimular las glándulas madres y multiplicar las conexiones neuronales para permitir ‘procesar’ información.

Sin embargo, se debe ser consciente de los riesgos: en primer lugar, son sustancias que emulan los neurotransmisores naturales del cuerpo; es decir, son tóxicos porque nuestra biología no los puede metabolizar adecuadamente y a la larga matan; seguidamente, la ‘calidad’ de la información es dudosa, ya que la psiquis puede representar o alucinar cualquier contenido sea verdadero o falso; y ‘ver’ o proyectar lo que quiere ver o cualquier cosa… La habilidad de separar la paja del trigo, requiere de mucho entrenamiento.

Mi maestro hindú de las drogas y el sexo, Osho, decía en relación a las drogas: úsenlas con prudencia ya que cada vez morirán millones de neuronas… Agregaba después: el día que alguien descubra una droga perfecta entonces el mundo cambiará.

Y cuál sería mi sorpresa al encontrar en las profundidades de la selva amazónica –como legado de las culturas de sol en Machu Pichu, que equivalen a aquellas Heliópolis en Egipto- una cultura antropológica de 5000 años de antigüedad, ó, 13000 años como dicen algunos, que se ‘organiza’ alrededor de un brebaje natural de excepcionales cualidades enteógenas.

Esta afirmación se sostiene en los siguientes hechos:

• Los principios activos que contiene son idénticos a los que usa nuestro organismo para facilitar el proceso de conciencia. Son compuestos de harmina, esenciales para que la pineal alucine –esto es: ‘fabrique imágenes’- y proporciona DMT, que es la fuente energética que emplea el ADN para emitir biofotones, es decir, el medio de comunicación para ‘alimentar’ nuestra conciencia. Tal como funcionan los ‘sueños’.

• Lo anterior significa que el sujeto se enfrenta a sus verdades internas; ya que el ADN, guarda toda la información, incluso, sospecho la de nuestra ‘alma’. Vale decir, el estado de ampliación de la percepción que facilita el brebaje, se focaliza naturalmente hacia nuestra realidad como seres conscientes. Como dice Jorge, mi chamán: son visiones, no alucinaciones.

• La vía por donde se ingiere es el estómago, vale decir, son los intestinos quienes metabolizan y luego las posibilidades de incorporar tóxicos que podrían incluir los químicos ingeridos, son mínimas.

• Por todo lo anterior, no crea dependencias, más allá de lo necesario que podría ser recurrir a sueños lúcidos para iluminar nuestro caminar por esta tierra; en todo caso, la experiencia de enfrentar nuestras verdades, no da para usar el brebaje con fines recreativos ni menos delictuales.

Así que no existe escapatoria, ceremonias con ayahuasca bien conducidas, además de equivaler a múltiples sesiones de psicoterapia pero sin poder engañar al terapeuta, a la larga, significan que la ‘actitud para vivir la vida’ cambia. Y si cambiamos nuestra actitud por el simple hecho de explorar nuestro interior y sus ligazones con realidades de conciencia superior, el mundo puede cambiar, porque se hace imposible transgredir las armonías universales cuando la conciencia se amplía y los miedos desaparecen, especialmente los miedos a la muerte, que se esconden en nuestra Sombra.

Naturalmente, el que todos se ‘inicien’ por este camino es una utopía; luego, el mundo seguramente seguirá con sus inercias hacia el caos. Yo solo aseguro, que si usted, logra pasar la barrera de la inmortalidad, podrá sobrevivir al caos.

Pero, ¡son drogas! Escucho decir por aquí y por allá.

¿Cómo va a ser justo que la espiritualidad de obtenga a través de químicos? dirán muchos fundamentalistas…

Y qué quieren. Llevamos miles de años nutriéndonos mal y bombardeados por programas perversos que ya han creado rutinas neurológicas enquistadas en nuestros sistemas endosomáticos y que apuntan hacia algo tan distinto como para permitir la destrucción de las condiciones que sostienen la vida en la Tierra.

Quién puede negar que nuestra realidad en este plano es esencialmente química. Por favor, no ofendan la más simple lógica.

No han escuchado que los tiempos del caos se caracterizan por la aparición de maestros por aquí y por allá… Si quieren seguir escuchando los cantos de sirenas que prometen esta vida y la otra, está bien, pero yo les digo, el tiempo de los maestros acabó: la única posibilidad es conectar con el maestro interno, es el único verídico que garantiza la sobrevivencia. Esta realidad es solo percepción y la era de Acuario, se caracteriza por esa cualidad de la conciencia de saltar al vacío y sostenerse en la propia creatividad.

Ahora la nutrición…

Si hubiéramos obedecido y nos alimentáramos de hojas, semillas y frutos, posiblemente nuestros cuerpos biológicos estarían metabolizando adecuadamente, para producir compuestos de harmina y dimetil triptamina (DMT), tan necesarios para que la conciencia no pierda el rumbo en esta dimensión

Es sorprendente constatar que el brebaje de la ayahuasca aporta inhibidores de monoamino oxidasa (IMAO), una enzima que protege nuestro organismo de la ‘tiramina’ un compuesto químico que altera seriamente las condiciones de salud (tóxico), pero que también destruye otras aminas, entre ellas la serotonina, la noradrenalina, etc.; es decir, nos priva de neurotransmisores esenciales para una adecuada conectividad neuronal (capacidad de aprender y sintetizar información) y por tanto induce estados depresivos al alterar negativamente nuestra percepción, y los estados depresivos inducen que nuestra psique reproduzca contenidos negativos, que se traducen en enfermedades y nos mantiene en un circulo vicioso que sostiene los miles de millones de dólares del mercado de las drogas químicas del estanco mafioso que no quiero nombrar. Así que: use químicos pero consciente y sin recurrir a la farmacia todos los días.

Los productos que aportan tiramina en la dieta, son parte de procesos de fermentación ajenos al cuerpo. Conecte en la web los alimentos fermentados que debe evitar para usar antidepresivos de primera generación (IMAO) y se sorprenderá. Lea a Deepak Chopra y la ancestral medicina ayurvédica y aprenderá a comer de modo que lo que ingiera no fermente en su estómago.

Para una adecuada ceremonia con ayahuasca, la dieta que evite dichos alimentos es esencial; de otro modo su propio ADN lo hará vomitar hasta que no quede ninguna toxina que usted ha comido porque prefiere alimentarse según los publicistas en vez de hacer caso a su propio maestro interno. ¿Se da cuenta del problema? Si usted se nutre mal, no es consciente del daño que su cuerpo sufre. Yo tampoco hasta que me inicié.